Hormonas y genética influyen en la respuesta hormonal. Genes, receptores y epigenética ayudan a explicar por qué no todos respondemos igual.
¿Las hormonas actúan de la misma manera en todas las personas? Aunque todos compartimos los mismos grandes sistemas hormonales, la respuesta no es idéntica.
Parte de esas diferencias comienza en nuestros genes. La herencia puede influir en la cantidad de una hormona que producimos, en las enzimas que participan en su síntesis o transformación y en los receptores que permiten a las células reconocerla.
No todas las hormonas actúan de la misma manera
Las hormonas son mensajeros químicos producidos por diferentes glándulas y tejidos. Muchas circulan por la sangre hasta alcanzar las células sobre las que ejercen su acción. Participan en funciones como el metabolismo, el crecimiento y el desarrollo, la reproducción, el apetito o la respuesta al estrés.
Según su solubilidad y su forma de actuar, podemos distinguir dos grandes grupos. Las hormonas liposolubles atraviesan la membrana celular y se unen a receptores situados en el interior de la célula. Entre ellas se encuentran el cortisol, la testosterona y los estrógenos. Las hormonas tiroideas, aunque derivan de un aminoácido, también actúan mediante receptores intracelulares, localizados principalmente en el núcleo.
Las hormonas hidrosolubles no atraviesan libremente la membrana celular y ejercen su acción uniéndose a receptores situados en su superficie. A este grupo pertenecen la insulina, la hormona del crecimiento, la grelina, la adrenalina y la noradrenalina.
Cuando la diferencia está en el receptor
Los receptores hormonales son proteínas especializadas capaces de reconocer una hormona y desencadenar cambios dentro de la célula.
La cantidad y las características de esos receptores influyen en la intensidad de la respuesta. Además, las células pueden aumentar o disminuir su número según las necesidades fisiológicas.
Una cosa es cuánto mensajero circula y otra cómo se recibe su mensaje. Dos personas no tienen por qué responder exactamente igual aunque sus concentraciones hormonales sean similares.
Los genes también participan en la respuesta hormonal
Los genes contienen las instrucciones necesarias para fabricar numerosas proteínas. Entre ellas se encuentran hormonas, enzimas, transportadores y receptores. Una variación genética puede modificar alguno de estos elementos sin que eso implique necesariamente una enfermedad.
Un ejemplo sencillo es la hormona del crecimiento. El gen GH1 contiene las instrucciones para producirla, mientras que el gen GHR codifica su receptor. Son dos puntos distintos de una misma vía: se puede producir una cantidad determinada de hormona del crecimiento, pero para que esta ejerza su acción las células necesitan reconocerla mediante receptores adecuados.
Entre la producción de una hormona y su efecto final existen varios pasos, y la genética puede introducir variaciones en algunos de ellos.
La dirección no va únicamente desde los genes hacia las hormonas. Algunas de ellas también pueden modificar la actividad de algunos de ellos.
Las hormonas esteroideas son un ejemplo claro. Al atravesar la membrana celular y unirse a receptores nucleares, el complejo hormona-receptor puede interactuar con el ADN.
Esto significa que el ADN no funciona como un libro que permanece abierto siempre por las mismas páginas. Las células utilizan unas instrucciones u otras según el tipo y las condiciones. Las hormonas forman parte de las señales capaces de modificar qué genes aumentan o disminuyen su actividad.
Epigenética: la herencia no trabaja sola
La epigenética estudia modificaciones que influyen en la expresión de los genes sin cambiar la secuencia del ADN. Entre ellas se encuentran la metilación del ADN y las modificaciones de las histonas, capaces de favorecer o dificultar que determinadas regiones sean utilizadas por la célula.
Factores ambientales y del estilo de vida pueden relacionarse con estos cambios. Entre ellos se encuentran la alimentación, el ejercicio y determinadas exposiciones ambientales.
También existen periodos especialmente sensibles durante el desarrollo. La nutrición materna o el estrés en etapas tempranas se han estudiado por su posible relación con patrones de expresión génica que pueden mantenerse posteriormente.
Conviene no interpretar la epigenética como una herramienta con la que podamos encender y apagar genes a voluntad. Su interés está en mostrar que entre la secuencia heredada y el resultado final existe un nivel adicional de regulación.
Insulina y tiroides: dos ejemplos metabólicos
La insulina ofrece un buen ejemplo de esta variabilidad. Su acción depende no solo de que las células beta del páncreas la produzcan, sino también de que los tejidos respondan a ella. Variaciones en genes relacionados con su receptor y con otras proteínas implicadas en esta vía pueden contribuir a diferencias individuales en la sensibilidad a la insulina.
Las hormonas tiroideas muestran otro nivel de esta regulación. Los genes THRA y THRB codifican receptores que median la acción de T3 y T4 en los tejidos. Otros genes, como DIO1, DIO2 y DIO3, codifican desyodinasas, enzimas que intervienen en la transformación y disponibilidad de las hormonas tiroideas.
Por tanto, la variabilidad puede aparecer en diferentes puntos: producción hormonal, transformación de una hormona en otra, disponibilidad en los tejidos o sensibilidad de los receptores. No necesitamos imaginar un único «gen del metabolismo».
Reflexión final
Después de recorrer las principales hormonas, queda una idea importante: conocer el mensajero no siempre basta para predecir la respuesta.
También heredamos parte de la maquinaria que produce, transforma, recibe e interpreta esos mensajes. Muchas respuestas fisiológicas dependen de la participación de múltiples genes y de su relación con factores ambientales.
Esa herencia contribuye a explicar nuestras diferencias, pero no escribe por adelantado toda nuestra historia. Los genes aportan un punto de partida; las hormonas, el ambiente y la propia vida participan en lo que ocurre después.
Mariano Rodríguez Dietética Acupuntura es un espacio dedicado a la divulgación sobre salud, dietética, nutrición, acupuntura y auriculopuntura, con un enfoque integrador basado en la experiencia profesional y la evidencia científica disponible.
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