Qué es la menopausia y por qué ocurre

La menopausia se define como el fin definitivo de la menstruación tras doce meses sin regla. Se produce cuando la reserva ovárica disminuye hasta un punto en el que los ovarios ya no pueden mantener niveles adecuados de estradiol y progesterona.

El eje hipotálamo-hipófisis-ovario intenta compensar esta caída, elevando FSH y LH (hormonas reguladoras del sistema reproductivo), pero el proceso es progresivo y desemboca en un nuevo estado hormonal, metabólico y neurobiológico. Aunque lo habitual es que aparezca entre los 45 y los 55 años, cada mujer transita esta etapa con ritmos y síntomas propios.

La perimenopausia: la fase de mayor complejidad

Más que un día concreto, la menopausia es un camino. La perimenopausia constituye esa transición: un periodo donde las hormonas oscilan de manera irregular y los ciclos se vuelven impredecibles.

En la mayoría de mujeres dura entre 3 y 4 años, aunque puede ser más breve —unos meses— o prolongarse hasta una década. Durante esta fase se combinan picos altos y bajos de estradiol con una disminución intermitente de la progesterona. El resultado es un cuerpo y un cerebro que alternan momentos de normalidad con episodios de sintomatología intensa.

Mujer de mediana edad con sofoco abanicándose con un papel junto a una ventana, con expresión de incomodidad por el calor.

Síntomas más frecuentes: del sofoco a la niebla mental

Cambios vasomotores

Los sofocos y la sudoración nocturna aparecen por una alteración del termostato cerebral. El hipotálamo interpreta cambios menores de temperatura como señales de calor intenso, provocando la típica descarga de calor seguida de escalofrío.

Alteraciones urogenitales

La disminución de estrógenos reduce la hidratación y elasticidad de la mucosa vaginal. Se produce sequedad, irritación y dispareunia: malestar o dolor antes, durante o después de las relaciones sexuales. También aumentan las infecciones urinarias por modificación del pH y de la microbiota protectora.

Trastornos del sueño

La conciliación se vuelve más difícil, los despertares son frecuentes y el sueño pierde profundidad. La caída de progesterona, que tiene un efecto ansiolítico y antidepresivo natural, agrava esta vulnerabilidad.

Cambios en la esfera sexual

Puede disminuir el deseo y la respuesta fisiológica (lubricación, sensibilidad). La sexualidad no desaparece, pero necesita más tiempo, más calma y, a menudo, un acompañamiento respetuoso.

Dolores articulares y musculares

Los estrógenos modulan la inflamación. Cuando disminuyen, aparecen rigidez matutina, molestias difusas y una sensación general de menor flexibilidad.

Dolor de cabeza

En mujeres con antecedentes de migraña es frecuente una reactivación o un incremento de la frecuencia durante esta transición.

Cambios en el peso corporal

El metabolismo basal desciende entre un 5 y un 8 %, y aumenta la tendencia a acumular grasa abdominal. El peso se vuelve más sensible al estilo de vida y a la composición corporal.

Cambios emocionales

Irritabilidad, ansiedad, tristeza fluctuante, labilidad afectiva y menor tolerancia al estrés forman parte de este reajuste. No es falta de carácter: es biología en transición.

El impacto fisiológico: una reorganización completa

Los estrógenos cumplen funciones protectoras en el hueso, el sistema cardiovascular, la piel, el sistema inmune y el metabolismo. Su caída acelera la pérdida ósea, favorece la redistribución grasa hacia el abdomen, altera la sensibilidad a la insulina y modifica la regulación de la presión arterial.

El cuerpo entero se reorganiza en busca de un nuevo equilibrio, y esa reestructuración explica la variabilidad de síntomas entre mujeres.

Menopausia y cerebro: la nueva frontera científica

La menopausia también es un proceso cerebral. Estudios de The Menopause Society y del equipo de A. Rodríguez y A. Pereira del BRAVE Lab (Universidad de Ciencias de la Salud de Ponce) han demostrado que durante esta transición se producen cambios en la estructura y el funcionamiento del cerebro.

Síntomas neurológicos habituales

Niebla mental, dificultad para concentrarse, lentitud para encontrar palabras, problemas de memoria reciente, fluctuaciones del ánimo, torpeza fina y mayor fatiga cognitiva.

Cambios estructurales observados en neuroimagen

  • Disminución de materia gris en la corteza frontal, la corteza temporal y el hipocampo.
  • Alteraciones de la materia blanca: pequeñas lesiones, cambios en la mielina y disminución de la conectividad.
  • Reducción temporal del flujo sanguíneo cerebral, especialmente en la corteza prefrontal, región clave para memoria de trabajo, planificación, atención y toma de decisiones.

Cambios funcionales

Los estrógenos favorecen la plasticidad sináptica, modulan la serotonina y la dopamina, regulan la inflamación y mantienen la microcirculación. Su disminución genera inestabilidad en redes neuronales, aumenta el “ruido interior” y provoca fluctuaciones emocionales.

Mujer de mediana edad mirando hacia arriba con un cerebro dividido sobre su cabeza, simbolizando pensamiento lógico en un lado y niebla mental en el otro.
Representación simbólica de cómo la menopausia puede afectar la claridad mental, alternando pensamiento lógico y episodios de niebla cognitiva.

La Default Mode Network: cuando la mente se dispersa

La Default Mode Network (DMN) es la red neuronal que domina cuando la mente está en reposo: aparece al recordar, imaginar, proyectar o reflexionar. Está vinculada a:

  • memoria autobiográfica
  • creatividad
  • regulación emocional
  • introspección
Durante la transición menopáusica, las fluctuaciones hormonales pueden alterar su estabilidad. Esto explica:

  • la niebla mental
  • la dificultad para “apagar” la rumiación
  • la sensación de estar desconectada
  • los altibajos creativos
  • la mayor sensibilidad emocional
Cuando las hormonas se estabilizan, la DMN suele recuperar su organización y funcionalidad.

El papel de las hormonas en el cerebro

Estrógenos

Favorecen la neurogénesis en el hipocampo, facilitan la memoria de trabajo, protegen frente a la inflamación y optimizan la microcirculación cerebral.

Progesterona

Modula el ánimo, reduce la ansiedad (alopregnanolona), favorece el sueño y protege la mielina.

Ambas hormonas trabajan en sinergia. Su descenso explica gran parte de los cambios cognitivos y emocionales.

Menopausia precoz: una vulnerabilidad añadida

Cuando la menopausia aparece antes de los 40 años, el cerebro pasa más años sin la protección hormonal natural. Esto aumenta la vulnerabilidad a:

  • deterioro cognitivo
  • alteraciones en la materia blanca
  • problemas de equilibrio
  • ansiedad y depresión
También pueden intensificarse los cambios en la memoria verbal y la velocidad de procesamiento.

¿Puede recuperarse la materia gris?

Sí, al menos en parte. Los estudios longitudinales muestran que, tras uno o dos años de estabilización hormonal, el cerebro recupera volumen en determinadas áreas. La plasticidad neuronal aumenta y las redes funcionales se reconfiguran.

Factores que favorecen esta recuperación:

  • ejercicio regular
  • sueño adecuado
  • buena nutrición (omega-3, polifenoles, fitoestrógenos)
  • manejo del estrés
  • estimulación cognitiva
  • intervenciones que regulan el eje neuroendocrino, incluida la acupuntura

Plasticidad durante la maternidad: una clave para entender la transición

El embarazo genera un remodelado cerebral profundo, especialmente en áreas socioemocionales. Es una muestra de la extraordinaria capacidad plástica del cerebro femenino. Del mismo modo, la transición menopáusica implica reajustes que, aunque intensos, conducen hacia un nuevo equilibrio.

Materia gris y materia blanca: explicación sencilla

Materia gris

Compues­ta por cuerpos neuronales, dendritas y sinapsis. Sus funciones principales incluyen el pensamiento complejo, la memoria, la percepción y la toma de decisiones.

Materia blanca

Formada por axones recubiertos de mielina. Sus funciones se relacionan con la velocidad de transmisión, la comunicación entre regiones cerebrales y la integración de redes cognitivas.

La menopausia afecta a ambas capas, pero la materia gris suele mostrar cambios antes y con mayor visibilidad en neuroimagen.

Conclusión

La menopausia es una transición natural en la que el cuerpo y el cerebro atraviesan un periodo de reorganización profunda. No representa un declive, sino un reajuste hacia un nuevo estado hormonal y neurológico. La mayoría de los síntomas son reversibles o modulables, y el cerebro posee una notable capacidad de adaptación.

Comprender este proceso, acompañarlo con hábitos saludables y recibir orientación profesional permite vivir esta etapa con mayor serenidad, energía y claridad mental.

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Referencias

The Menopause Society. How Menopause Restructures a Woman’s Brain. Press release, 8 de octubre de 2025.

Rodríguez A, Pereira A, Barros B, Martínez K. Menopause and Brain Structural Changes: A Bibliographic Revision. Poster presentado en la Annual Meeting of The Menopause Society, Orlando, 2025.

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Por Mariano Rodríguez Pastor

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